¿Quien es este tio?
ARTÍCULO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO EL CORREO -VIERNES DE EVASIÓN- EL 23 DE MARZO DE 2007
APRENDIZ
Bonito debut de rock americano en lengua castellana y agradable conversación con este getxotarra emigrado a Madrid. Pero sigue siendo de casa, ¿eh?
ÓSCAR CUBILLO
El ex Zodiacs Íñigo Coppel es un getxotarra que vive en Madrid hace tres años. Suele acercarse a menudo para actuar por estos pagos y a partir de ahora lo hará con un debut brillante a pesar de su título victimista: ‘Perdón por existir’ (Buffalo-El Diablo). El disco es de rock de raíz yanqui y lírica inteligible, extensa y en muchas ocasiones más honda de lo que da la sensación. El acompañamiento es sobrio y reconocible, siempre al servicio de rock dylaniano entre Más Birras y Lucero, medios tiempos entre Sabino Méndez y Elliott Murphy, rumba calamariana, deje Josele Enemigo, la frontera de Quique González o un Tom Petty trágico, el tumbao stoniano como Loquillo o Los Rodríguez, y un bajón emocional final superior al del afectado Nacho Vegas en ‘Primera y última canción de amor’. Venga, atentos a la siguiente conversación, lectorzuelos.
-¿Por qué abandonaste los Zodiacs? ¿Para volar en solitario?
-Sí. Simplemente llegó un momento en el que seguir en Zodiacs habría significado dejar lo mío de lado y eso no podía ser. Habría acabado echándomelo en cara.
-En solitario usas como nombre tu apellido. Alemán, ¿verdad?
-Sí. Mi tatarabuela aseguraba que era descendiente de Goethe. Dicen que estaba un poco loca. No lo sé.
-¿Te consideras un cantautor?
-No, la verdad es que me considero un aprendiz de escritor de canciones. La palabra cantautor se suele asociar a gente que, por lo general, no me interesa demasiado.
-Antes de volar a solas has tocado en otros grupos, como los Zodiacs y con la Puta Banda de Bosco El Tosco, como cantas en ‘Mi pacto con Satán’.
-Empecé en grupos a los 13 años. He estado en Los Vírgenes Suicidas, La Noche Roja, Bosco el Tosco y su Puta Banda, Daniel Merino y Familia, los Zodiacs, Bon Jonki… He escrito canciones para todos los grupos en los que he estado y sus estilos han influido en mi manera de componer. Con todos ha habido noches inolvidables. Recuerdo con mucho cariño el primer concierto con Bosco el Tosco. Al principio éramos él y yo solos. ¡Yo era la Puta Banda! Debutamos en una comunidad cristiana llamada ADSIS y salimos a hombros. Fue increíble. Aparte, llevo tocando mis canciones en bares desde siempre. A veces solo y a veces con banda. Ahora tengo una banda con la que presentaré el disco a partir de abril.
Paraíso dylaniano
-Has hablado de influencias. ¿Cuáles son tus favoritos?
-Para mí, lo más importante son las canciones. Si me gustan las canciones, me da igual el estilo. Mis escritores favoritos son Bob Dylan, Bruce Springsteen, Paul Westerberg, Leonard Cohen, Joaquín Sabina y Javier Krahe. En cuanto a estilos, me gustan las bandas de rock americano tipo Tom Petty and the Heartbreakers.
-Buf, Sabina… ¿Y cómo mamaste el rock yanqui? ¿Por los LPs de tu padre, por ti mismo, estudiando en USA…?
-Cuando tenía 10 años vi a Bob Dylan en la tele cantando ‘The lonesome death of Hattie Carrol’ con la letra subtitulada en castellano. Desde ese momento, lo único que me interesó en el mundo fue aprender inglés para entender sus letras y empezar a tocar la guitarra y a escribir canciones. Me dediqué a investigar por mi cuenta en las tiendas de discos. Hice amigos con la misma obsesión. Algunos tenían colecciones de discos de sus hermanos mayores. De Dylan pasé a Hank Williams, de Hank a Elvis Presley, de Elvis a Eddie Cochran, etc. Hasta hoy.
-¿Has vivido en USA? ¿Qué impresión te dejaron los americanos?
-Sí, estuve medio año en Estados Unidos. Fui a trabajar mediante una agencia de éstas que te buscan empleo. Yo quería uno que ofrecían y que consistía en viajar con una feria por todo el país, montando el tinglado y tal. Aquello me parecía una especie de paraíso dylaniano. Al final, una vez allí, me dijeron que no podría ser porque no tenía carné de conducir y acabé trabajando cuatro meses en una gasolinera en Virginia.
-Jo, qué guay.
-Me lo pasé muy bien y aprendí mucho. Allí descubrí a los Replacements y también el hip-hop. Mi idea era ir a Memphis, pero no me salían las cuentas y en Estados Unidos sin coche no haces nada. Entonces decidí juntar todo el dinero e irme a Nueva York. Me pasé dos meses durmiendo en albergues, dando vueltas y viendo a mis dos ídolos: Conan O’Brien y Woody Allen. Si el sur me gustó, Nueva York ya me pareció lo máximo.
-Dominas el inglés pero cantas en castellano y hablas hasta de pistilos.
-Sí, simplemente porque lo hago mejor: sé más palabras. Además, lo que me gusta es ir a tocar a un bar y que la gente me entienda. Recuerdo la época del Getxo Sound, con los grupos cantando en inglés y declarando que las letras de las canciones no tienen ninguna importancia. Yo alucinaba, no entendía nada. A mí me parece esencial la comunicación y que la gente sepa lo que estás cantando, en el idioma que sea. Probablemente si yo hubiera escrito canciones en inglés me habría quedado en EE UU o me habría ido a Inglaterra, pero me di cuenta de que nunca escribiría con la misma facilidad que en castellano. Así que al regresar decidí instalarme en Madrid.

-¿Por qué?
-Bueno, mi familia es de Madrid y yo siempre he estado con un pie aquí y otro en Bilbao. Cuando volví de EE UU mi idea era instalarme aquí directamente. Lo que pasa es que me retrasé dos años porque conocí en Bilbao a Daniel Merino, al que le debo muchísimo, y me puse a tocar en su banda. También conocí a los Zodiacs y me lié a tocar con ellos hasta que un día le dije a Ignacio Garbayo, el cantante, que me iba a marchar y a él le gustó la idea. Lo hablamos y decidimos venir juntos para mover los dos grupos. Tocamos mucho y nos lo pasamos de puta madre hasta que llegó un momento en el que yo ya no podía estar en los dos al cien por cien y tuve que centrarme en lo mío. Con Ignacio luego he seguido tocando por Madrid en bares de cantautores.
-¿De qué trabajas ahí?
-Básicamente vivo de dar clases particulares a niños. Doy clases de inglés y de guitarra. Quita poco tiempo y voy tirando.
-En tus canciones también se nota la herencia del rock español: Desperados, Más Birras, Proscritos, La Frontera, Josele, Le Punk, Quique González…
-Sí, claro. El rock español me encanta aunque la verdad es que de los nombres que dices el único al que conozco muy bien es a Josele. Enemigos es uno de mis grupos favoritos. Me gustan mucho los Burning. Me va el rock urbano. De hecho, las canciones que estoy componiendo ahora van por ahí.
La alegría de los 50
-¿Por qué has fichado por este sello barcelonés orientado al rollo yanqui?
-Había alguna discográfica grande interesada, pero no se acababa de decidir y nos hartamos de esperar. No queríamos quedarnos estancados. Después de unas cuantas malas experiencias, conocí a Salvador Trepat, de Good Sounds-Buffalo, y conectamos desde el principio. Estamos de acuerdo en todo. Vivimos en el mismo planeta. Nos podemos tirar hablando de música durante días.
-Comenta tu bonito debut, ‘Perdón por existir’.
-¡Muchas gracias! Pues son diez canciones que he elegido de entre mis favoritas y que me parece que encajan bien juntas. Algunas son antiguas, de la época de Bosco el Tosco (‘Casi muere tú’, ‘Mi pacto con Satán’) y otras más recientes (‘El tiempo lo cura todo’, ‘Romeo y Leticia’). La idea era sacar algo variado pero coherente y lo hemos grabado en Bilbao, con músicos de Zodiacs, John Wayne, los Montarbo, Daniel Merino y Familia… ¡Intentamos hacerlo con la alegría de los 50!
-Eso reza en la contraportada. ¿De qué van las letras? ¿De chicas y amor? Cantas «amor y nada más», y quizá sea verdad. Parecen todas personales y autobiográficas, por las referencias a La Puta Banda, las chicas con su nombre, los salesianos…
-Sí, escribo sobre lo que conozco, lo hago mejor.
-¿Has tenido muchas novias?
-La verdad es que he tenido pocas, pero han sido relaciones muy intensas.
-¿Algún consejo para ligar? Pero sintiendo amor, que si no es aburridísimo. Para eso mejor solo, je, je…
-¿Consejos yo? ¡Ja, ja! Joder, la única ayuda que yo podría ofrecer sería recomendar todo lo contrario a lo que he hecho yo.
-¿Cómo son tus bolos?
-A veces solo, a veces con banda. Me divierto mucho tocando solo porque puede pasar de todo. Hago muchas canciones y suelen aparecer amigos y salen a cantar. Con banda también me encanta. Ahora estoy preparando los conciertos con los Madison, una banda muy buena de Madrid que acaba de grabar su primer disco, ‘Días de vértigo’. La idea es actuar por todos los lados promocionando ambos discos.
TEXTO PROMOCIONAL PARA LA PÁGINA DEL BUHO REAL
No recuerdo con exactitud cuando empecé a escribir canciones ni por qué. Lo que recuerdo es ver, de niño, a Joaquín Sabina cantando en la televisión. Y también a Bob Dylan. Y recuerdo los vinilos de Bruce Springsteen. Y como, poco a poco, fui aprendiendo a tocar la guitarra, y la armónica, y a cantar, y a pasar las tardes en la tienda de discos de mi pueblo escuchando todas las canciones que podía. Y recuerdo que jugaba a adivinar el significado de las letras en inglés y que, a veces, me gustaba más lo que yo imaginaba que lo que decían en realidad. También recuerdo mi adolescencia y un colegio de curas y alguna chica…Creo que fue por aquel entonces cuando empecé a tocar en grupos. Debía tener unos 15 años cuando di mi primer concierto. Después vinieron más canciones: Leonard Cohen, Javier Krahe, Eddie Cochran, Hank Williams, y Paul Westerberg, y mi “Primera y última canción de amor” y las de mis amigos: Gorka Gassman, Bosco el Tosco, Bon Jonki. Recuerdo la Taberna del Viejo Artuset, donde tocábamos cada semana, y los consejos de Eduardo el Rata, y varios viajes, de los que siempre volvía con un montón de canciones: “Romeo y Leticia”, “Con sangre”,… Y recuerdo mi primer concierto en solitario y, más tarde, mi propia banda. Y otros grupos con los que grabé algunos discos: Daniel Merino y sus “Aventuras en la gran ciudad” y el “Golpe de calor” de los Zodiacs, y más canciones: “Lidia (No te cases con él)”, “Perdiendo el Norte”…y luego Madrid…y el Buho Real… Pero no, la verdad es que no tengo ni la menor idea de cuando empecé a escribir canciones ni por qué.
