CRITICA RUTA
Espero que nadie se llame a engaño tras este título tan derogativo. Otrora guitarrista de Zodiacs y de otras ignotas bandas, y enganchado a la guitarra desde hace quince años, el getxotarra Iñigo Martín Coppel quedó anodadado de las letras de Dylan y Springsteen cuando aún conocía apenas la casuística del asunto, tan complejo y duro como es el que gira en torno al rock-biz. Y como aquellos, y en la típica tradición del singer-songwriter, el último fin de este álbum debut consiste en devolver con energía los sapos tragados durante tantos años, escupiendo bilis y arrimando el hombro al típico rock and roll más vacilón como vía de escape, descabezando a los curas del colegio -más cabrones que nadie-, llorando al desamor y al tiempo perdido, preñando todo su mundo de sinceridad brutal. Compadre de sello de Sugar Mountain, son diez los temas los que oscilan entre el nervio a flor de piel y la vena socarrona, todos bajo el signo de Enemigos y el propio Josele Santiago, Quique González o Dr. Feelgood. Yo disfruto con su sufrimiento.
ALVARO FIERRO
RUTA 66 (Junio 2007)
