CRÍTICA FREEWAY
IÑIGO COPPEL. MADRID (FREEWAY 5/07/2007)
Por ADOLFO SANCHEZ GONZALEZ. - 10 de Julio, 2007.
Uno de los grandes descubrimientos de 2.007 para un servidor en cuanto a rock patrio es el getxotarra Iñigo Coppel, que alterna su trabajo en solitario con su labor de guitarrista con los Madison (que a su vez son su banda de acompañamiento en sus shows eléctricos) Tanto Coppel como los Madison han debutado discográficamente este año gracias al sello barcelonés Good Sounds, con sendos y muy recomendables trabajos.Junto a su banda de acompañamiento, formada como digo por los componentes de Los Madison a excepción del teclista (que acababa de ser padre) Coppel se presentó en el mismo local que antaño fuera el templo de los rockers por excelencia, el emblemático King Creole (en la actualidad Freeway).
Fue desgranando el repertorio de su debut en solitario, Perdón por existir, junto a alguna perla de sus anteriores bandas (el Señor Coppel antes de volar en solitario fue componente de los Zodiacs o de Bosco el Tosco y su Puta Banda) Con la inestimable ayuda de sús músicos (lo cierto es que se presenten como Los Madison o como Coppel forman un celente equipo) este mago se sacó de su chistera sus canciones de perdedores, de mujeres que se van con los tipos que no deben y a las que hay que perseguir hasta en el altar. Entre las que yo destacaría se encuentran Primera y ultima canción de Amor, Lidia No te cases con él, los guiños al gospel de Perdiendo el Norte, el rock and roll Casi Muere tu, el country folk de El tiempo lo cura todo, el rock latino de Mi Pacto con Satan (interpretado sólo con su guitarra) o Mis colegas tenían Razon.
Creo que el momento álgido de la noche vino sobre todo cuando interpretó Con Sangre, uno de los mejores temas de Perdon por existir. Al concluir la canción explicó que Con Sangre está dedicada a una compañera de clase conflictiva que iba con chupa de cuero y una chapa grande que ponía Burning. Iñigo y sus compañeros no sabía lo que significaba eso de Burning y no se atrevían a preguntarselo, hasta que un día sí se atrevieron, ella cogió una regla de madera y les cantó Rock And Roll Mama. Acto seguido Coppel nos puso la carne de gallina con una versión de este gran tema, la única versión de la noche.
En definitiva, un show no exento de cierta inocencia, pero también repleto de energía o como a Coppel le gusta decir: “con la alegría de los 50″
Las comparaciones siempre son odiosas: pero si en estos momentos hay un tipo que sigue la estela de los Sabino Méndez, Josele Santiago, Mauricio Aznar o Pepe Risi es sin duda Iñigo Coppel.
